Educación emocional

 La importancia de las emociones en el desarrollo de los niños

Las emociones tienen un papel de máxima importancia en la vida del ser humano, ya que sin ellas no podríamos sentir el placer que nos dan las motivaciones cuando pasamos a la acción, además de influir en el modo y la forma que dicha acción se va a expresar.
                                     
Las primeras manifestaciones emocionales, que siguen unas ciertas pautas, se comienzan a dar con respuestas que indican placer o displacer. Las respuestas desagradables son provocadas por cambios bruscos de temperatura, por privación de movimiento, ruidos fuertes, humedad en los pañales, etc. Las respuestas agradables corresponden a estímulos placenteros, se dan cuando recibe afecto a través de caricias, calor, comodidad, comida, etc. En esta primera etapa el niño manifestará su satisfacción de forma general con todo su cuerpo, se le verá relajado y tranquilo, más adelante será cuando su satisfacción se manifestará a través de miradas, sonrisas y balbuceos.

                                                           
Así que,  el medio ambiente donde el niño se va a desarrollar es el que va a determinar cómo se establecerán las emociones, vemos que al nacer ya se expresa el potencial de las mismas, lo que demuestra que las emociones nacen con nosotros, son producto de la herencia y de nuestra propia biología. Son la manifestación psicológica de nuestros instintos.



Todas las emociones que experimente el niño, con mayor frecuencia en el transcurso de su infancia, se convertirán en hábitos, que posteriormente en la etapa adulta configurarán, una gran parte de su personalidad y carácter.
Conforme las emociones más experimentadas se transformen en hábitos, se irán convirtiendo en el motor principal de la adaptación adecuada o no, y seguirán en su camino de desarrollo hacia la etapa adulta determinando, además, la manera en que el individuo ve la vida. Así también se establecerá como han de ser sus relaciones interpersonales, tanto afectivas como racionales. De ahí la enorme importancia de la "Educación Emocional".

Las forma de expresar las emociones determinada por la "Educación Emocional", que se va a establecer desde el principio de nuestra vida, tiende a seguir actuando en el transcurso de nuestro desarrollo, a no ser que intervengan cambios radicales del medio ambiente o de salud. Es decir, un niño que se ha desarrollado en un medio ambiente estable y tranquilo, donde se han satisfecho sus necesidades afectivas, tenderá a sufrir menos tensión y ansiedad que uno que haya vivido en un ambiente formado de ruidos y excitaciones desagradables, donde ha tenido que llorar con asiduidad para que lo atendieran.
Vemos, por tanto, que el período más crítico en la privación de afecto es el que transcurre desde el momento de nacer hasta los 5 o 6 años, período que va a ser muy importante en el establecimiento de la "Educación Emocional".

Fuente: Extractos del libro “Educación emocional de tu hijo en tus manos”, autor, José Luch Elias